Revista Bodega Beltrí. Meses después. Diferencias Fundamentales.
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| Carta Pedro Domecq 1920 y la nuestra en la actualidad. |
Cuando no se tiene nada mejor que decir, cuando las palabras rebuscadas por obligación son solamente sobras que contaminan la tranquilidad y la quietud del momento, mágico a veces, del silencio,...... Yo aprendí a callar, a disfrutar de lo bien hablado y escrito y a seguir trabajando para poder dejar de rebuscar recursos por obligación. Puede sonar a excusa, pero por un motivo o por otro no hemos encontrado nada que escribir que nos hiciera merecer el elogio de diferencia fundamental. Para ser del todo francos he de decir que si bien tuvimos en mente una cata de vinos con maridaje para inaugurar nuestra carta de vinos, al poco tiempo dejó de tener sentido para nosotros hacer algo tan común como esto. También he de decir que la idea de carta de vinos, si bien, eso es lo que es, ha ido sufriendo modificaciones aún después de estar icluso impresa. Pretendemos dar un poco más de alegría y frescura a nuestra bodega. Refrescarla mucho y muy a menudo. Es por eso que estamos pensando algo especial para dar el sí definitivo a este proyecto que crece con los días. También hemos estrenado nuestra propia cerveza. Tiene como fuente principal una cerveza lager suavecita aunque ligeramente tostada de Cervezas Bizantina. A esta materia prima le hemos añadido un toque cítrico que lo aportan elementos de nuestros frutales y nuestro huerto. Beltrí Edición Especial. Con ella también queremos aportar algo más a ese grado extra de frescura del que os hablamos. También quería contaros como surgió la idea de hacer la carta como es, como la presentamos ya en la mesa. En la imagen podéis ver el aspecto. Este diseño obedece al empecinamiento de este que escribe. No se trata ni más ni menos que de un homenaje doble. A la arquitectura y a la gastronomía de los años veinte, esa década en que la casa en la que se encuentra nuestro restaurante fué habitada por primera vez. Por una parte queríamos que fuese algo que recordase el modernismo y que tuviese relación también, por supuesto, con aquellos mesones, aquellos primeros restaurantes que saciaban el apetito del más ávido comensal. Me fuí, como no al restaurante de El Gran Hotel, un emblema que engloba los dos conceptos a la perfección. Aunque no me aparecía del todo lo que yo quería. Quería algo que fuese fiel a aquella época y que tuviese una relación directa con el mundo del vino. Hasta que un día, sin buscar eso en concreto, dí con una carta de vinos modernista. Una carta con la que Pedro Domeq homenajeaba a sus más fieles clientes. Se trata de la que también aparece el la foto. Así, y como niño con zapatos nuevos estoy y creo que estamos. Y así es como queremos que esta aventura trascienda.
